martes, 29 de septiembre de 2009

UNA MARATÓN DE ALTURA

Aunque el médico había dicho que NO podría correr para este 27 de septiembre, yo tenía la esperanza de que sí, aunque fueran unos cuantos kilómetros; así que el domingo temprano me lancé al zócalo de la Cd de México con ropa de correr y preparada para todo.
A diferencia de otras carreras, llegué y no encontré a ninguno de mis amigos, ni siquiera a conocidos que entrenan en viveros, se dió la hora de ingresar al carril y yo seguía huérfana. Eramos muy pocas mujeres... muy muy pocas, pero todas con muchas ganas, empecé a hacer flexiones y me di cuenta que con mucha suerte podría correr 50m, así que me preparé para ello.
Estaba en la salida y pensaba: ¡se supone que no debo estar acá! Moría de risa



Efectivamente, dieron el disparo, quise trotar y mi rodilla dijo que NO, así que avancé como pude hasta donde terminaban las vallas y regresé caminando a ver la salida de los varones que fue 20 min despúes: ¡Qué cosa más impresionante! Era un mar de gente, pasaban y pasaban los minutos y los corredores no terminaban de salir ¡¡¡ Eran como 10mil!!

Despúes vinieron las carreras de oficios, corrieron unos 20m los panaderos, meseros, secretarias, pero obviamente quienes se llevaron la mañana fueron los payasos... y luego fue la salida de la media maratón.

Dos horas y un poco más de 20 minutos después de la salida de los muchachones, llegaron los ganadores, un hombre y dos mujeres hicieron el 1,2,3; todos mexicanos, lo cual nos pone muy contentos porque hacía 11 años que esa carrera no la ganaba un paisano. La media maratón sí la ganó un keniano. Infortunadamente no se rompió el record de tiempo, de hecho quedaron muy lejos del 2:13 hr, así que empecé a sospechar cosas muy malas de la ruta.

Cuando ya habían pasado cuatro horas del disparo y me disponía a ir a comer con Lupita (quien corrió la media) y Rodrigo, vi que a escasos 200m de la meta un señor que entrena donde yo, estaba por abandonar la carrera. Eso no puede suceder, pensé; y me metí a la ruta a acompañarle: ánimo, ánimo, ya casi llegamos!!! braceé, respire más lento, y el pobre señor más por inercia que por ganas seguía moviéndose... y cruzamos la meta!!! (hasta medalla me dieron, pero esta no cuenta).

Hoy me llegaron las experiencias de los runners: sucede que la ruta era un verdadero vía crucis, se explica perfectamente el porque los tiempos tan "malos": muchos columpios y pasos a desnivel después del kilómetro 20, de hecho, hubo una subida bastante empinada en el kilómetro 39. Aún no encontramos al desgraciado que diseñó esa tortura, pero ¡¡¡nos va a oir!!! ya es bastante con correr a tanta altura sobre el nivel del mar.

También me llegó una tarjeta que verdaderamente me ha conmovido, es un agradecimiento del señor a quien estuve apoyando, son solo un par de líneas:
Sin tu apoyo no lo hubiera logrado.
Muchas gracias.

Lo que convierte esta maratón en la mejor carrera en la que haya partcipado.

1 comentario:

Paloma dijo...

Guapa ¿que tal va todo?Oye te deje un mimo en mi blog.Besos.Paloma.